Por lógica, si sometiéramos un cabello fino a un ensayo de tracción no resistiría lo mismo que un cabello grueso. Y también por la misma razón, no se debe aplicar la misma temperatura a un cabello ligero y delicado que a uno fuerte y áspero.

Distintos tipos de cabello

Entonces ¿a qué temperatura debemos planchar nuestra melena?

Lo primero es saber porqué podemos alisar o rizar nuestro cabello con una herramienta de calor. Nuestra fibra está compuesta por una proteína que se llama queratina y para que cambie de forma es necesario romper y reformar un número considerable de puentes de hidrógeno. Esto se consigue aplicando calor con planchas, rizadores o secadores. Por lo tanto, hay que conocer a qué temperatura se reordenan esos puentes de hidrógeno en tu pelo.

Evidentemente no tenemos un laboratorio en casa, por lo que te damos unas referencias para que las tengas en cuenta:

Vale, pero esto no es la biblia del planchado. Ten en cuenta que existen otros factores que son muy importantes:

  • Si tu cabello está dañado, regula una temperatura menor a la que se indica, y empieza a utilizar tratamientos basados en proteínas hidrolizadas.
  • Si tu melena está «saturada» de producto, puede que la temperatura que se recomienda sea insuficiente para marcar una forma. En ese caso, sube un tramo más los grados de ajuste de tu plancha.

Como recomendación, es muy importante utilizar un buen protector de cabello y repartirlo uniformemente por toda la melena, no sólo por medios y puntas. Y acuérdate de dejarlo secar completamente antes de utilizar la plancha.

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